Las ocho soluciones que publicamos son las más pedidas, no las únicas. Debajo de todas hay la misma plataforma y la misma secuencia de cinco etapas: si tu proceso recibe documentos, los revisa, los aprueba y necesita dejar registro, se puede armar.
Cambia el documento y cambian las reglas. La secuencia, no.
Los documentos entran por donde ya llegan hoy: mail, carpetas de red, escáner, celular o un portal para terceros. Nadie tiene que cambiar su forma de trabajar para que el proceso arranque.
La IA lee cada documento y saca los datos que importan: importes, fechas, números, partes, vencimientos. Sin una plantilla por cada formato.
Los datos se validan contra lo que ya tenés —tu ERP, un padrón, una orden de compra— y contra tus propias reglas. Lo que no cierra se marca en vez de seguir.
Cada documento circula hacia quien tiene que resolver, según importe, tipo o sector, con alertas de vencimiento y escalamiento.
Qué hay en cada etapa, cuánto tarda y quién aprobó qué, cuándo y con qué respaldo. Es lo que después pide una auditoría.
Las mismas tres herramientas que están detrás de todas las soluciones publicadas.
Captura y extracción. Digitaliza en lote, lee los documentos y arma los datos. Es la puerta de entrada del proceso.
Repositorio y workflow. Guarda cada versión, define quién ve y quién aprueba, y hace circular el documento hasta el cierre.
Interpretación. Conecta la plataforma con los modelos de IA para leer, clasificar y comparar documentos que no tienen un formato fijo.
Ejemplos del tipo de proceso que encaja en este esquema, para dar una idea del alcance.
Comprobantes de viaje y caja chica, con tope por concepto y aprobación del responsable.
Todo lo que entra a la organización, registrado, derivado y con seguimiento.
Toda la documentación de una persona o una empresa en un solo lugar, con registro de quién accedió a qué.
Denuncia, documentación de respaldo, peritaje y cierre, con los plazos controlados.
Procedimientos, registros y evidencia con versión vigente y fecha de revisión, como los pide una ISO.
Planos, certificados y avances, con la versión vigente y quién la aprobó.
No tiene precio de lista: primero hay que ver el proceso.
Una reunión para entender el proceso como es hoy: qué entra, quién lo toca y dónde se traba.
Armamos una demo sobre tus propios documentos, no sobre ejemplos. Ahí se ve qué tan bien lee la IA lo tuyo.
Configuración, integración con tus sistemas y capacitación del equipo.
Con media hora alcanza para saber si se resuelve con lo que ya tenemos o necesita desarrollo.
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